miércoles, abril 4

A veces va deprisa otras despacio
pero nunca confunde su camino
el tren nos transporta al suplicio
con voluntad férrea y en su horario.
El amanecer se asoma y me descubre
en un duermevela en negro y blanco
me yergo en mi asiento subyugado
por el carmín deshilachado de las nubes.
A veces el sol tiene detalles:
pinta de rosa los días laborables.

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