Por el día jamás nos vemos
y las noches son tan cortas
que nunca nos decimos las cosas
que debemos.
Por suerte aprovechamos
los instantes confusos y sublimes
los confines
que son los ortos y los ocasos.
Así nos queremos
sin especular
sin recular
frente al vértigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario