La meseta se abarca con la mirada
desde el otero
en lontananza el horizonte es humilde
se arrodilla ante el suelo.
Los surcos parecen olas
y un marinero
que está varado y sin rumbo
pide un deseo:
"que el mar inunde estos campos
y venga el viento
para buscar a la parca
en mi velero".
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