domingo, abril 29

En el salón son fantasmas
adictos a los reality shows
y amarrados al sofá deshilachado.
Sobre la mesa de centro del IKEA
yacen los restos de las pizzas
y los botes encogidos de refrescos.
No les molesta el sol
ni los ruidos de la calle
pues sólo hay una ventana
por la que mirar hipnotizados.
En ésto consiste su felicidad.

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