El árbol está desolado
perdió sus preciosas flores
sed y frío, luego dolores
en su espalda y en sus brazos
debido a un mal resfriado
sumado a los nubarrones
que rompieron los tambores
desde el cielo encapotado.
Aún así resistía emperrado
pero el viento a empellones
se llevó los melocotones
que daban sabor al verano.
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